Todo proyecto llega a un momento en el que cambiar es una necesidad y reinventarse una estrategia.
Picnic no es la excepción y, por ello, ahora mutamos.
Este número 17 es el primero a cargo de un nuevo equipo. Agradecemos mucho la labor de nuestros antecesores y los felicitamos respetuosamente por haber llevado la revista hasta donde está, donde nosotros la hemos retomado.
El tema Mutantes no es gratuito. Una mutación, tal como la entendemos, representa un cambi en donde una buena cantidad de la información permanece y otro tanto evoluciona. Las mutaciones son modificaciones fundamentales de la evolución y sin ellas sería imposible continuar existiendo. Este es el sentido de nuestro cambio: seguir adelante a partir de una propuesta que desde su inicio ha sido novedosa.
Los cambios pueden parecer, a simple vista, bastante sutiles. El más importante, tal vez, es que hemos apostado por los textos escritos: los hemos situado en el centro de la publicación dándole un manejo clásico a su diseño. Nos gustaría, en un primer momento, que la revista promueva buenas conversaciones al aire libre. En este sentido, hemos decidido ampliar los acercamientos para incluir la literatura, la narración, la actualidad. Pretendemos que la ficción y la realidad; la teoría y la calle;
el dato y el análisis se miren frente a frente.
Por esto hemos abierto el rango de géneros literarios que van desde la crónica periodística hasta el ensayo literario pasando por la nota breve. El objetivo es posibilitar una mirada que vaya desde lo local hasta lo global poniendo principal interés en los puntos de contacto de estas dos realidades. La realidad es algo que no se puede perder de vista. La vida debe ser analizada desde su acontecer. Si bien la revista pretende ser atemporal, muchos de los temas que nos preocupan como país, región o globalmente son, no solamente universales, sino que han acompañado la historia de la humanidad. Sin embargo, no pretendemos un acercamiento académico, acartonado y rígido, aunque en muchos casos, tratemos los mismos temas. La idea, más bien, es acercarse de manera inteligente y perspicaz, con cierta ironía y humor, a diferentes temáticas para no quedarse en la superficie, para buscar sus puntos de brillo, para no agotar los lugares comunes.
Esto no quiere decir que el diseño sea un accesorio. Por el contrario, conserva su lugar predominante como propuesta editorial que al igual que los artículos, debe ser leído como parte de la temática en cuestión. La propuesta creativa seguirá siendo fundamental. Una de nuestras herramientas más importantes son las artes ya que, desde nuestro punto de vista, en ellas se expresan las ansiedades, dudas y deseos del ser humano, mucho antes de que sean teorizadas. En este sentido, tenemos como objetivo servir de plataforma para nuevas propuestas artísticas, conservando la excelente calidad y estricta selección del material gráfico, que han sido unas de las características más importantes de la revista.
Todos estos cambios pretenden finalmente preguntarse por el sentido que puede tener embarcarse en un proyecto como Picnic en un país como México. Tal vez la respuesta es muy sencilla y se encuentre en la apuesta por la cultura, por el arte, por la diversidad. En cierta medida, una revista es el lugar en el que se ponen en debate múltiples cuestiones. Si bien Picnic pretende ser ese lugar, intentamos llegar un poco más allá: quisiéramos proponer acercamientos novedosos, controversiales, trascendentes. Finalmente, pensamos que el papel de los medios de comunicación independientes es fundamental para la sociedad. Picnic pretende seguir dando alternativas de pensamiento a aquellos que intentan establecerse como universales.

